Instruir deleitando. Ese es el concepto

8 de mayo de 2011

Perfidia yanqui, gomina casposa

En anteriores capítulos de este maravilloso reality-show le habíamos dado un buen repaso a los yanquis: dueños del mundo y amigos de dictadores como Franco. Pero... ¿entonces, papá, los americanos no hicieron nada bueno en España? Sí hijito, sí hijita... Por sus bases militares entró en España el capitalismo, el modo de vida burgués y... la música rock. Sobre todo la base aérea de Rota, en Cádiz, conectó la música pop y rock de los sesenta y setenta con artistas andaluces de Sevilla que crearon un estilo propio de rock andaluz. A vosotros no os sonarán: Smash, Triana, Pata Negra (Raimundo Amador!), Kiko Veneno, pero son los hermanos mayores de uno de los grupos más chulos que hay ahora, Los Delinqüentes. En fin, todo un capítulo enorme de la música pop-rock española. Os dejo un pequeño video sobre el primero de estos grupos, Smash y su mejor tema, El Garrotín (1971). Se puede apreciar la influencia de la música hippie en el uah-uah de la guitarra eléctrica.


Pero no todo eran moderneces. Para ver la enorme distancia que separaba la cultura española del resto de Occidente por estos años, nada mejor que esta parodia que José Mota realiza  de Manolo Escobar (España cañí) interpretando a Grease (gomina made in USA). Mientras los adolescentes estadounidenses tuneaban sus coches y ampliaban el asiento de atrás (a ver para qué), en España los jóvenes tenían que esperar a las romerías para poder ojear a su futura pareja y, claro, en una de estas a Manolo Escobar le robaron su carro.Yo es que me parto.


 Franco cuando murió pensó que  había dejado todo "atado y bien atado". ¡Ja! Mucha guerra de África pero no sabía hacer nudos marineros. Franco quiso cambiar España violentamente, pero durante su régimen se produjeron cambios pacíficos que él no previó. O sea, que quizá los yanquis (y el turismo, y el consumo) ayudaron sin quererlo a modernizar España. Eso sí, también hubo que empujar fuerte por otro lado para derribar el régimen dictatorial por completo, pero eso es otra historia. ¡Hale, a dormir!

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