Instruir deleitando. Ese es el concepto

17 de agosto de 2011

Vaya semanita de rebajas en el Corte Inglés

Continuando con este verano tan intenso a todos los niveles, ahora toca hablar de lo sucedido en el mundo mientras uno se relajaba de vacaciones. Seguro que tod@s habeis oído algo de los disturbios de Inglaterra. Esto es algo que l@s alumn@s de 1º de bachillerato deberían poder analizar, de manera sencilla, desde luego. Recordad que habíamos clasificado los conlictos sociales de manera esquemática en tres grandes tipos: de subsistencia (en el Antiguo Régimen), o sea para comer y poco más, revueltas políticas (revoluciones liberales y socialistas) para cambiar el sistema social, y revueltas "expresivas" (mayo de 1968) que buscan manifestar un malestar pero sin proponer una alternativa clara de gobierno (cosa que sí hacían las revueltas políticas y en parte hacen los indignados españoles del 15-M). Esta tipología no es pura, los tres tipos pueden combinarse entre sí. Y nos puede ayudar para comprender lo sucedido en Inglaterra: una revuelta expresiva de un malestar social generalizado, sin retensiones de cambio político, pero que tiene un cierto componente de revuelta de subsistencia. La gente atracaba comercios para llevarse no comida sino electrodomésticos, ropa de moda y cosas así...
Es decir, lo que necesitamos hoy día. Sí, he dicho bien, por Economía y por Historia sabéis que las necesidades humanas son ilimitadas: ahora en Occidente no es suficiente con comer, las empresas, la publicidad y nosotros mismos (no desviemos responsabilidades) nos hemos creado estas necesidades ¡A ver que haría yo sin internet, no me fastidies...! En clase estudiamos el consumo, otra cuestión problemática: si no consumes las empresas cierran, y si consumes acabas enganchado y encima te cargas el planeta. Yo digo que los problemas sociales son más difíciles que los de ciencias. Podemos llevar una nave a Plutón pero no sabemos convivir entre nosotros. Señor, qué cruz.

¡¡¡Rebajas en el corte inglés!!!!

Otra cosa es que en Somalia necesiten urgentemente comida y bebida, cosa que deberíamos darnos verguenza.
Volviendo a las revueltas inglesas, hay más dimensiones a tener en cuenta. Fijaos que se trata de un movimiento de masas: gente de vida normal se transforma por contagio en un animal cuando está dentro de un gran grupo (como los hinchas de fútbol, por ejemplo). Cobardes en solitario, bravucones en manada.
¿Y las causas? En Historia hemos visto que nunca hay que buscar una sola causa, como le pasó al primer ministro británico David Cameron cuando echó la culpa a los jóvenes y sus familias. Después tuvo que corregir y admitir que hay circunstancias sociales y económicas que afectan enormemente a la vida de la gente de clases populares. De manera que un grave error policial (asesinato) de alguien de una minoria racial y de clase obrera desencadena esta tormenta en barrios del extrarradio de Londres y en otras ciudades inglesas, donde el Estado del bienestar ejerce un doble efecto positivo y negativo. Si el Estado no ayuda, se extiende la pobreza, pero si ayuda demasiado, la gente se acostumbra a vivir de esa ayuda. Otra conclusión: no sólo las causas de los fenómenos sociales son múltiples, además las decisiones que tomamos los humanos son siempre ambivalentes, con efectos secundarios desconocidos y frecuentemente opuestos a los propósitos iniciales.
Pero también es cierto que la estructura familiar, esa que vimos evolucionar desde el Antiguo Régimen hasta el mundo actual, desde la familia extensa a la familia nuclear hasta la monoparental, es determinante del comportamiento individual. En los países anglosajones la familia es, generalizando, algo secundario, al contrario que en los países latinos. Por eso este tipo de revueltas no suelen ocurrir en el sur de Europa: aquí la familia crea un colchón de ayuda económica y de referencia social en regiones con paro hasta tres veces superior al inglés. A veces se ha criticado el familismo de los países sureños. Bueno, pues resulta que no es tan malo, mientras que tanto Estado del bienestar no produce tanto bienestar. Al menos en Inglaterra las revueltas se repiten desde hace décadas. De ello es buen testimonio el movimiento punk ya desde mediados de los años setenta. Lo que prueba también que esto no es sólo una cuestión de minorías raciales.
Y desde luego los indignados españoles del 15-M han dado toda una lección a esos bárbaros del norte. En otra entrada comenté los estereotipos nacionales. Ahora nos llaman PIGS, cerdos, a Portugal, Irlanda, Grecia y eSpaña, por eso de la crisis económica. Hay que ser un poquito más humilde. Resulta que los más animales han sido los anglosajones, y los más civilizados los latinos. El estereotipo al revés.
Otra cuestión es el papel de la educación: Salió Cameron diciendo que hace falta más disciplina, y tiene gracia que sean exdelincuentes los primeros en pedir mano dura al gobierno inglés, mientras Cospedal anuncia que dotará a los profes de autoridad¡Os vais a enterarlos de la ola!  Bienvenidas sean esas medidas, pueden ayudar en algunos casos pero no son suficientes: la autoridad se consigue no con sangre y después de hecho el daño. Se trata de autoridad moral, o sea mediante conducta ejemplificadora, no mediante amenazas que no asustan sino que alientan la violencia. La verdad, no sé por qué me quejo a veces de los alumnos, estos chicos son unos santos comparados con los ingleses.
Y todo esto sumado a las revueltas árabes, lo de Noruega, la crisis económica, los recortes sociales que vienen...Y todavía no ha acabado el verano. No quiero ni pensarlo.

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