Instruir deleitando. Ese es el concepto

4 de febrero de 2012

Cultura popular, sí señor

Alvaro se ha atrevido a mostrarnos su afición por el cajón flamenco y ha conectado este estilo musical con las duras condiciones de las clases populares a finales del siglo XIX. Esto me ha venido de perlas para trabajar en clase. En 2º de bachillerato hemos relacionado el desarrollo minero de finales del siglo XIX con el origen, en parte, del flamenco, en toda la Sierra Morena, desde Huelva hasta Jaén pasando por Almadén... y por Minas del Horcajo, que hemos visto en relación a la ilustre visita de los príncipes de Inglaterra a la conflictiva finca, qué digo finca, fincorrio, principado, señorío de La GargantaAquí cuelgo, en dos partes, el documental que vimos en clase.
Algunos cantes de minas tienen letras tan expresivas como esta, relativa a la existencia de penados (condenados) en la mina de azogue (mercurio) de Almadén:
Los gitanitos del Puerto
fueron los más desgraciaos
que a las minas del azogue
se los llevan sentenciaos 

También hemos visto alguna imagen que demuestra el rápido éxito del flamenco, que enseguida se va a interpretar en casinos, cafés y tablaos, aunque fuera para consumo de los payos. Esta fotografía es de 1885:

En paralelo, en 1º de bachillerato estamos viendo la expansión europea por el mundo, el reparto de África y tal. Y me ha venido a la cabeza la idea de que gitanos y negos han tenido una trayectoria similar: capacidad expresiva y musical muy alta, orígenes humildes y marginación, rápido reconocimiento artístico por parte de blancos/payos, que solo los integran cuando de arte, música y entretenimiento se trata. Ya Toulouse-Lautrec había dibujado algún cartel con actuaciones de (falsos) toreros y negros en los cabarets que tanto frecuentaba.

Y  Jesús, alumno del Máster, me recordó la interesante figura de Josephine Baker, que en los años veinte triunfaba en teatros de variedades de París ante un público blanco, encantado de ver los sensuales cuerpos de las mujeres negras que habían conquistado en África:

Esto podrá parecer todo lo antiguo que se quiera, pero es lo mismito que cualquier actuación de las diosas de ébano que después han triunfado en la música pop: desde Tina Turner a Beyoncé o Rihanna, ahora ya en la cúspide del éxito social.
Lo dicho, la cultura popular manda, más allá de jerifaltes (políticos), capitostes (militares), mandamases (potentados), chupatintas y demás fauna de los libros de Historia.

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