Instruir deleitando. Ese es el concepto

4 de marzo de 2012

Raas-zaca-bum-cling-clang

Onomatopeya de bombas y balas en plena campaña napoleónica de Rusia, cuando un grupo de soldados españoles decide desertar, armando la de dios es cristo. Así lo describe Arturo Pérez Reverte en La sombra del águila, estupenda narración que algun@s de 2º de bachillerato se han leído. Este ha sido un mes de lecturas intensas, tanto en 1º como en 2º de bachillerato. Espero que hayáis disfrutado viajando por el mundo, desde la Barcelona de los años veinte, el Madrid de posguerra y la España profunda del franquismo, a las batallas marinas en el golfo de Cádiz, los buscadores de oro en la primera guerra mundial, la China ocupada por Japón en los años treinta, o la vida de una adolescente en el Irán de Jomeini.
Algunas de estas batallitas de pronto reviven en los telediarios. Este es el caso del tesoro de la fragata Nª Señora de las Mercedes, hundida en 1804. Aquí teneis un resumen del suceso en imágenes:

Y Galdós lo narró así en una novela que algun@s habeis leído, Trafalgar:

“-¿Pues y la captura de las cuatro fragatas que venían del Río de la Plata? -dijo D. Alonso animando a Marcial para que continuara sus narraciones.

-También en esa me encontré -contestó el marino-, y allí me dejaron sin pierna. También entonces nos cogieron desprevenidos, y como estábamos en tiempo de paz, navegábamos muy tranquilos, contando ya las horas que nos faltaban para llegar, cuando de pronto... Le diré a usted cómo fue, señora Doña Francisca, para que vea las mañas de esa gente. Después de lo del Estrecho, me embarqué en la Fama para Montevideo, y ya hacía mucho tiempo que estábamos allí, cuando el jefe de la escuadra recibió orden de traer a España los caudales de Lima y Buenos Aires. El viaje fue muy bueno, y no tuvimos más percance que unas calenturillas, que no mataron ni tanto así de hombre... Traíamos mucho dinero del Rey y de particulares, y también lo que llamamos la caja de soldadas, que son los ahorrillos de la tropa que sirve en las Américas. Por junto, si no me engaño, eran cosa de cinco millones de pesos, como quien no dice nada, y además traíamos pieles de lobo, lana de vicuña, cascarilla, barras de estaño y cobre y maderas finas... Pues, señor, después de cincuenta días de navegación, el 5 de Octubre, vimos tierra, y ya contábamos entrar en Cádiz al día siguiente, cuando cátate que hacia el Nordeste se nos presentan cuatro señoras fragatas. Anque era tiempo de paz, y nuestro capitán, D. Miguel de Zapiaín, parecía no tener maldito recelo, yo, que soy perro viejo en la mar, llamé a Débora y le dije que el tiempo me olía a pólvora... Bueno: cuando las fragatas inglesas estuvieron cerca, el general mandó hacer zafarrancho; la Fama iba delante, y al poco rato nos encontramos a tiro de pistola de una de las inglesas por barlovento.
Entonces el capitán inglés nos habló con su bocina y nos dijo... ¡pues mire usted que me gustó la franqueza!... nos dijo que nos pusiéramos en facha porque nos iba a atacar. Hizo mil preguntas; pero le dijimos que no nos daba la gana de contestar. A todo esto, las otras tres fragatas enemigas se habían acercado a las nuestras, de tal manera que cada una de las inglesas tenía otra española por el costado de sotavento.

-Su posición no podía ser mejor -apuntó mi amo.
Eso digo yo -continuó Marcial-. El jefe de nuestra escuadra, D. José Bustamante, anduvo poco listo, que si hubiera sido yo... Pues, señor, el comodón (quería decir el comodoro) inglés envió a bordo de la Medea un oficialillo de estos de cola de abadejo, el cual, sin andarse en chiquitas, dijo que anque no estaba declarada la guerra, el comodón tenía orden de apresarnos. Esto sí que se llama ser inglés. El combate empezó al poco rato; nuestra fragata recibió la primera andanada por babor; se le contestó al saludo, y cañonazo va, cañonazo viene... lo cierto del caso es que no metimos en un puño a aquellos herejes por mor de que el demonio fue y pegó fuego a la Santa Bárbara de la Mercedes, que se voló en un suspiro, ¡y todos con este suceso, nos afligimos tanto, sintiéndonos tan apocados...!, no por falta de valor, sino por aquello que dicen... en la moral... pues... denque el mismo momento nos vimos perdidos. Nuestra fragata tenía las velas con más agujeros que capa vieja, los cabos rotos, cinco pies de agua en bodega, el palo de mesana tendido, tres balazos a flor de agua y bastantes muertos y heridos. A pesar de esto, seguíamos la cuchipanda con el inglés; pero cuando vimos que la Medea y la Clara, no pudiendo resistir la chamusquina, arriaban bandera, forzamos de vela y nos retiramos defendiéndonos como podíamos. La maldita fragata inglesa nos daba caza, y como era más velera que la nuestra, no pudimos zafarnos y tuvimos también que arriar el trapo a las tres de la tarde, cuando ya nos habían matado mucha gente, y yo estaba medio muerto sobre el sollao porque a una bala le dio la gana de quitarme la pierna. Aquellos condenados nos llevaron a Inglaterra, no como presos, sino como detenidos; pero carta va, carta viene entre Londres y Madrid, lo cierto es que se quedaron con el dinero, y me parece que cuando a mí me nazca otra pierna, entonces el Rey de España les verá la punta del pelo a los cinco millones de pesos”.


El tesoro no llegó a Inglaterra, sino que se hundió con el barco. Seguro que habeis oido hablar de este tesoro, que la empresa americana Odissey rescató y que ahora ha sido devuelta a España. Ya Cintia nos ha contado parte de la historia. Así se recuperó el tesoro, con una valoración del mismo en dólares:

Ahora que ya está a buen recaudo aquí, en España, convendría reflexionar un poco. Todo esto tiene para mí una dimensión aventurera maravillosa. Pero bien mirado hay un lado triste, no sólo por la gente que murió, sino sobre todo por el sentido de toda la secuencia de hechos. Es un poco lo que dicen que dijo Keynes, al que ahora estamos estudiando tanto en Historia de 1º (la crisis de 1929), como en Economía. Dijo algo así como que "agujereamos la tierra en Perú para sacar oro de las profundidades, lo ponemos en un barco y lo llevamos a la otra punta del mundo, a Madrid, donde hacemos otro agujero tremendo para tenerlo ahí bien guardadito. Menudo despilfarro de recursos más tonto."
Y si no, ved cómo es el agujero donde se guarda el oro del Banco de España:

Tomado de una entrada de Marta en el blog Batiburrillos. Gracias!!

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