Instruir deleitando. Ese es el concepto

23 de noviembre de 2013

¡Y que no hay romanticismo!

Eso es lo que ha dicho un señor en Ciudad Real:
Mentira y gorda. Y como prueba, estas entradas de Fernando, de María (¡ay, qué romántica es María!), de Miguel (y las que vengan) demostrando que lo que a ell@s les gusta de verdad es el romanticismo: esas series, esas pelis, esas canciones... llenas de amor, de misterio, de intriga, de acción, de miedo, de escenarios exóticos, emociones fuertes, etcétera. Otra cosa es que el señor Radchenko diga que la realidad, la cruda realidad, no es romántica. ¡Toma, pues claro! ¿O es que se cree que puede existir un mundo como el de "El lago de los cisnes"?
También se podría discutir si eso del ballet es romántico de verdad, o más bien un tipo de romanticismo cursi y que, encima, cuando se creó era de uso exclusivo de la clase adinerada de la época. A mis alumn@s les gusta, como hemos visto en clase, un romanticismo más popular: El Señor de los Anillos, Harry Potter, Avatar, Águila Roja, Las Crónicas de Narnia, Juego de Tronos y muchas historias más que yo no controlo.
Bueno, luego están l@s alum@s de estilo realista, a los que les gusta Manolo y Benito, por ejemplo, o Aída, o tantas series españolas de uso cotidiano. ¡Hay gente pa tó! Y que conste que a mí también me gustan. Porque ahora no estamos juzgando la calidad de estas obras sino conociendo las características de una manera de ver el mundo: el romanticismo. ¡Viva el romanticismo!
Yo, como María, también hago mis pequeños experimentos creativos, aunque son un simple montaje de imágenes y música. Ya conocéis las presentaciones de Agustín. A ver si esta os parece romántica:

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