Instruir deleitando. Ese es el concepto

3 de junio de 2014

Un yonki en la corte del rey Juan Carlos

Estábamos ayer en clase de Historia cuando Noelia, que no se guarda el móvil ni p'atrás, dijo: "El rey abdica". Me entró un escalofrío que solo he vivido en otra ocasión, cuando, estando otra vez en clase, pero en la Universidad y hace 33 años, alguien abrió la puerta de pronto y dijo "Hay un golpe de Estado, la Guardia Civil ha entrado en el Congreso"... La Transición, ese capítulo en los libros de Historia que algunos no se han aprendido bien, sobre todo porque todavía no lo hemos visto en clase... Y mira que ahora es el momento. Claro que otros sencillamente tienen una memoria selectiva, vamos, que se olvidan de lo que quieren olvidar. Me temo que la realidad es menos simple de como algunos piensan cuando etiquetan a la gente de "buena" o "mala". Yo, sin embargo, tengo un recuerdo nítido de aquellos años, regados con... y espolvoreados con... Pero dejadme que lo cuente detalladamente. He hurgado en los archivos secretos de la CIA y la TIA, en los reportajes del intrépido periodista Tintín en sus viajes al reino de Ottokar, en esa joya del cómic underground español llamada El Víbora y otras agencias secretas de información y espionaje, así como en los archivos de Pulgarcity, desclasificados recientemente. Y esto es lo que recuerdo. Bueno, a lo mejor me he hecho un pequeño lío. Pero la idea principal la tengo muy clara.
Nota 1: ninguno de los personajes que aparecen en la narración es ficticio. Cualquier parecido con la realidad es pura verdad.
Nota 2: la tontería de título de la entrada la he sacado de la novela de Mark Twain: Un yanki en la corte del rey Arturo. A ver qué vais a pensar.

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