Instruir deleitando. Ese es el concepto

1 de abril de 2015

Flagelación alemana de Semana Santa

No, no es que en Alemania celebren procesiones en la calle, allí tuvieron la suerte de hacer caso a Lutero, un monje agustino ("agustino", repito) que renegó de tanta corrución papal y eclesiástica como hubo en el siglo XVI (y antes y después). No, el tema va de la imagen que han dado los alemanes a raíz del accidente de avión recién ocurrido.

Parece que ahora los alemanes se están preguntando si no son tan "perfectos" como se pueda creer. En palabras de un periodista: "El desastre del avión de Germanwings se ha convertido en una tragedia nacional. No es solo que se hayan perdido numerosas vidas. Se percibe un sentimiento de vergüenza y también de enojo, rabia e impotencia". Vamos, que se están flagelando como los españoles en Semana Santa (aayyy qué coñazo). El asunto cobra más relevancia si lo comparamos con otras tragedias recientes producidas en países del sur europeo, caso del accidente de tren Alvia en Santiago de Compostela, del crucero italiano Costa Concordia o, peor aún, la situación económica de los países latinos, sobre todo Grecia. Me remito al profundo análisis de la situación griega que realiza la autoproclamada "reina del tutú" (tururú).

Es una cuestión de estereotipos nacionales, esas imágenes mentales exageradas con las que definimos a otros grupos raciales, nacionales o de género sin darnos cuenta de que no podemos generalizar, que todos pertenecemos a una misma especie que es nuestro genuino grupo de pertenencia y que más allá de la especie está nuestra personalidad y dignidad individual.

En clase de 4º hemos visto los estereotipos que los occidentales teníamos y tenemos sobre otras culturas, a raíz del imperialismo de fines del XIX y comienzos del XX. Sobre Papalagis y Bosquimanos han escrito Miguel Ángel, Sergio (bueno, Sergio no se ha enterado muy bien) y Javier, que ha venido de un intercambio con alemanes (¡casualidad!) y debería darnos su opinión sobre este país ¿no?. En seguida nos vamos a meter en la triste historia europea del siglo XX: medio siglo de guerras entre países supuestamente "civilizados". 

Así se veían los europeos en uno de los abundantes mapas imaginarios que se realizaron entonces:

La raíz de todo está en el asqueroso nacionalismo que nos corroe y que extiende entre los ciudadanos imágenes falsas de los extranjeros, aunque sean vecinos o precisamente por eso.

Claro que a los españoles hay que darnos de comer aparte, nosotros tenemos nuestros propios y exclusivos estereotipos nacionalistas, que no nos falte de nada: Vean:
Así, flagelándonos bien, que para eso estamos en Semana Santa.

He encontrado esta presentación que compara los estereotipos que tenemos españoles y alemanes, para concluir que no somos tan diferentes y que las diferencias culturales, que las hay, se deben a normas de conducta cuyo sentido debemos conocer antes de juzgar al otro. Porque se trata de comprender, no de etiquetar : 

Vamos, que en Alemania también se retrasan los trenes y aquí a veces nos sorprende lo tremendamente puntuales que son. Ni aquélla es una sociedad perfecta, ni las del sur de Europa son el desastre que se percibe desde el norte.

Que siga la procesión. Como dice la saeta: ¡¡¡aaaaaaayyyyyyyyy!!!

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