Instruir deleitando. Ese es el concepto

1 de agosto de 2015

Viva la Virgen de la cirrosis

Virgen de la Zurra, esa fiesta popular de Ciudad Real (España) donde se mezcla religiosidad y juerga, al más puro estilo dionisíaco. Como todos los años, con la excusa de la ofrenda a la Virgen del Prado (patrona de Ciudad Real) de los frutos de la cosecha campesina, se desata el descontrol. Lo interesante es que la juerga está propiciada y alentada por las autoridades locales, da igual que sean del PSOE, de Podemos o de lo más rancio del Partido Popular. Desde el Ayuntamiento se organiza ese macrobotellón oficial que llaman concurso de zurra o limoná (vinaco del duro con limones y bien de azúcar, por si pegase poco) que sirve de excusa al personal para ducharse con vino por dentro y por fuera. Para asegurar la continuidad de tan excelsa tradición, a los niños se les organiza un concurso de limoná "sin alcohol", para que vayan preparándose. Al día siguiente el Pandorgo, esa "entrañable" figura de la mitología manchega, invita al público a otra limoná y ese mismo día por la noche, tras el toro de fuego y conciertos varios, sigue el botellón colectivo mientras el cuerpo aguante. Y todo esto bajo la mirada dulce y el manto protector de la Virgen. Así lo veo yo, con la ayuda de Zurbarán.

Este año llovió, como se puede ver en esta recreación del Pandorgo a partir de Magritte.

Velázquez retrató al ganador del concurso de zurra, allá por 1628, coronado por el mismísimo Baco.

Archivo:Diego Velázquez 015.jpg

Y digo yo ¿para qué pedir la legalización de las drogas? Lo correcto sería pedir la legalización de "todas  las drogas", porque el alcohol está, más que legalizado, protegido y amparado por la autoridad civil y religiosa ¿O no? Hay que ser cínicos. Incluidos algun@s alumn@s que este curso han trabajado este tema. La mayoría se han quedado en un análisis superficial del asunto, tipo "las drogas son muy malas, por eso son ilegales". ¡Viva la cirrosis! En fin... algun@ todavía estará recuperándose de la resaca.

Un análisis elemental debe llevar  a valorar el alcohol como una droga social o, lo que es lo mismo, religiosa, porque cumple una importante función (como también el deporte, véase las olimpiadas o el fútbol) de cohesión social: del grupo de amig@s a la tribu local, regional o nacional. El curso 2011-2012 un grupo de alumn@s de 1º Bachillerato hicieron un sencillo montaje, burdo técnicamente pero muy demostrativo de lo que digo. Para l@s vag@s que no quieran pinchar en el enlace lo traigo aquí directamente:

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