Instruir deleitando. Ese es el concepto

1 de mayo de 2016

¿Lavado de cerebro? ¡Centrifugado lo tienen algun@s!

Viene esto a cuento de la entrada de Sergio sobre las técnicas de modificación de conducta que han usado (y usan... y usarán) muchos gobiernos para controlar a sus ciudadanos. En la Guerra Fría fue una cuestión muy investigada. Se creía en la posibilidad de cambiar científicamente la conducta humana. En ese contexto se desarrolla la obra de Anthony Burgess, La Naranja Mecánica, que Stanley Kubrick llevó al cine en una violentísima película. La imagen que ha colgado Sergio en su entrada es de dicha película, aunque el dibujo animado no sé cuál es. En ella se trata  la técnica Ludovico (por Ludwig van Beethoven), que se basa en la exposición obligatoria al paciente ante imágenes violentas durante largos periodos y bajo influencia de drogas. Con las imágenes horribles de violaciones, agresiones y otros actos de violencia, éste achaca los efectos de las drogas a tales actos, quedando incapacitado para cometerlos.

Ahora sabemos que esas técnicas tienen un poder limitado, aunque se conocen expriencias en psicología social muy interesantes sobre la influencia de los grupos en la conducta individual, algunas de ellas espeluznantes, como el experimento de la cárcel de Stanford. ¡Y sin drogas! En realidad en esas experiencias está parte de la clave para entender las barbaridades de los totalitarimos que hemos visto (fascismos) y seguimos viendo (estalinismo y maoísmo).

La historia de estas técnicas es laaaaarga, tanto como la historia del poder. El poder supone obligatoriamente ejercer una autoridad sobre alguien que puede que no quiera obedecer. Pero, como dijo Bodin, hay dos manera de obligar a la gente a obedecer: por las malas o por la buenas. Por las malas: a la fuerza (castigos, violencia, suspensos...). Por las buenas: convencer a la gente de que obedezca por sí misma, sin presión externa. Mucho más cómodo para el poder, dónde va a parar. ¡Con lo fácil que es!

Bueno, niñ@s, ya sabéis, si queréis buena nota ya podéis ir escribiendo entradas, jajajajajajaja (risa malvada con eco). Y para que veáis que soy bueno, os dejo aquí el examen final de la asignatura. ¡¡No aprobáis ni un@!!



Ya te digo: el cerebro vacío, hueco, lavado... ¡centrifugado!

1 comentario:

  1. Buena entrada, te ha faltado mencionar a Tintín, pero buena entrada

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