Instruir deleitando. Ese es el concepto

24 de mayo de 2016

Una garganta profunda, oscura y misteriosa


Yo voy a ser más aburrido. En clase he hablado del escándalo Watergate, el caso de espionaje que el Partido Republicano de Estados Unidos realizó sobre su rival, el Partido Demócrata. La cosa fue descubierta por un par de periodistas del Washington Post gracias a la colaboración de un informante secreto al que llamaron, como no, Garganta Profunda. Su identidad se mantuvo en secreto hasta hace pocos años. El escándalo fue tan gordo que provocó la dimisión del presidente estadounidense Richard Nixon. Y yo que alegro. Sirva como prueba de que, a veces, la corrupción puede ser atajada. Eso sí, la pobre Linda Lovelace no se salvó de la explotación sexual.

Como siempre, todo este tema del Watergate ha sido tratado, y mucho, por la cultura popular estadounidense: Forrest Gump, Los Simpsons (como no), Futurama... Sin embargo, la pornografía, o la sexualidad, pocas veces escapan de un enfoque serio, moralista, aburrido, solemne. Quizá quien mejor haya aportado un punto de vista divertido y deprejuiciado al asunto sea Woody Allen, del que cuelgo aquí dos escenas sobre la pornografía y sobre la sexualidad. Eso, sí, masculina, qué le vamos a hacer. Seguiremos esperando a que la mujer aporte sus propias opiniones y experiencias. En fin, aquí vamos a desvelar, de una vez por todas, todos los secretos del sexo, qué narices.




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