Instruir deleitando. Ese es el concepto

14 de febrero de 2017

Amor, amor, a morcilla hueles... y cada año más

¡Que si huele eso del amor! Bueno, reconozco que los claveles que he comprado para l@s chic@s de 4º huelen bien (para que no digan que soy aguafiestas) pero el rollo este de San Valentín huele fatal.

Ya hemos visto, con la segunda revolución industrial, los cambios sociales que se produjeron y los nuevos medios de ocio para las masas, sobre todo el cine. El mismo año que se inventa el cinematógrafo se realizan pequeñas películas con escenas de amorrrrrrrrrr, que yo he montado así:

No sé si reír o llorar. Lo que sí sé es que eso de la promoción del amor romántico es un engaño.

En fin, cuelgo aquí algunos modelos de cartas de amor que usaba la gente para declararse, en las que ve muy bien el interés económico que subyace a las decisiones que tomaban las familias a la hora de formar nuevas parejas, así como el papel subordinado de la mujer. Y, de propina, otra carta muy "moderna" en la que el novio pide a la novia una fotografía,  ese invento revolucionario del XIX.
Y, para que no os quedéis con la duda, he aquí la respuesta del padre de la novia al pretendiente de su hija:

¿De qué tendrán que discutir el suegro y el futuro yerno? ¿Pero no era romántico el amor? Mejor lo dice Groucho Marx. Esto sí que es amor.

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