Instruir deleitando. Ese es el concepto

13 de marzo de 2018

Dame gomina, Mariolina, y déjate de emociones frías

Emoción fría, así es como describió Gregorio Marañón la sensación que describían los sujetos del experimento que realizó en los años veinte, inyectando adrenalina en personas que decían sentir, a continuación, "como si se emocionaran" pero sin motivo alguno. Este fue un gran experimento del científico español que se reproduce todos los días en el aula de 2º de bachillerato de ciencias. ¿Serán buenos científicos estos chicos y chicas? No sé si podrán aplicarse la receta de Marañón:

«Un hombre de ciencia que sólo es hombre de ciencia, como un profesional que sólo conoce su profesión, puede ser infinitamente útil en su disciplina, pero si no tiene ideas generales más allá de su disciplina, se convertirá irremisiblemente en un monstruo de engreimiento y de susceptibilidad. Creerá que su obra es el centro del universo y perderá el contacto generoso con la verdad ajena, y, más aún, con el ajeno error, que es el que más enseña si lo sabemos acoger con gesto de humanidad. Como esas máquinas perforadoras que tienen que trabajar bajo un chorro de agua fría para no arder e inutilizarse, el pensamiento humano, localizado en una actividad única, por noble que esa actividad sea, acaba abrasándose en vanidad y petulancia. Y para que no ocurra así, ha de menester el alivio de una vena permanente de fresca preocupación universal. Saber es ahondar, hundirse en las galerías subterráneas del pensamiento o de los hechos ignotos, y para que la mente no se ahogue en esas galerías es precisa la ventilación, las ventanas abiertas a otros panoramas del espíritu, en los que éste descansa y se renueva. Por eso no hay un hombre de ciencia eminente que no se haya asomado, por instinto, a otras actividades. Y es muy común que sean las artísticas, y no, como se cree, porque sean contrarias a las investigaciones, sino precisamente por lo que tienen en común. No se puede caminar en dos direcciones distintas, pero la gracia de la vida es poder ir a donde tiene que irse por diferentes caminos. Y por la ciencia, como por el arte, se va al mismo sitio: a la verdad. Además, lo que importa es el camino. El camino es el que hace entretenidos los días y gratas las noches. El fin es siempre un sueño. Y quizá el verdadero fin es nunca llegar».

Marañón, miembro de la generación de 1914 y promotor, junto con Ortega, Unamuno, Machado y tantos otros, de la 2º República española. Aquí abajo está con Machado, Ortega y Gasset y Pérez de Ayala:
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Muy bonito, Marañón, pero lo difícil es que esa emoción deje de ser fría y falsa para ser auténtica. En esa estamos en la enseñanza. La verdad, casi (bueno, a veces) prefiero el otro extremo, el de primerillo de la ESO, todo disgustos, alegrías, gritos, lloros, risas, carcajadas, aplausos (fríos, eso sí, solo moviendo las manos). A ellos debo agradecerles que, por fin, han puesto en marcha su blog, y por partida doble.

Orgullo y satisfacción dijo Juan Carlos I que sentía. ¡Qué narices, yo estoy emocionado!

¿Y la gomina de Mariolina? Pues a ver si la descubren los de 2º cuando me trabajen la cultura de la Transición democrática en España, y de paso se echan unas risas.

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